jueves, 17 de abril de 2008

Ni a favor ni en contra... todo lo contrario


Cuando todavía resuenan en nuestros oídos los ecos del último paro del campo (aunque en realidad los únicos que tuvieron que parar fueron los otros porque ellos cortaron las rutas pero siguieron levantando la cosecha y haciendo sus trabajos), y el gobierno (inflexible y dispuesto a seguir metiendo la mano en el bolsillo de los otros... menos en el de ellos mismos) y los mal llamados "gringos" siguen encontrándose cada mañana para estudiar de qué manera ninguno de los dos pierde tanto, muchos de los ciudadanos comunes seguimos preguntándonos cómo es posible que en nuestro país pase algo semejante.
No es que somos ilusos y creemos que "aquí esas cosas no pasan" sino que no podemos salir del asombro al ver a un grupo poderoso de la sociedad cortar la posibilidad de que nuestros hijos puedan tomar leche fresca y alimentarse con verduras (la carne, por los precios, está fuera de discusión), y que el gobierno no haga nada. Sólo amenazas, sólo discursos, pero en concreto nada.
De la misma manera que cuando los piqueteros hacían lo mismo. El gobierno nada, sólo palabras.
Porque no se trata de quién tiene la razón. Ambos contrincantes dicen verdades... y de las otras. Pero como el común de la gente no siempre puede probar la veracidad o falsedad de sus dichos nos quedamos en vilo.
Digo, no se trata de quien tiene la razón, sino del cumplimiento de la ley, y de hacer cumplir esa ley. Porque aunque los ganaderos y agricultores piqueteros son un sector importantísimo de la economía doméstica, si están cortando rutas e impidiendo que otros circulen con libertad están yendo en contra de la legalidad.
Y si es verdad que ante la ley todos somos iguales, tendría que haber castigo para ellos, como para los piqueteros de D'Elia y todos los que faltan a las normas democráticas y constitucionales.
Pero la realidad demuestra que es muy difícil que la ley sea igual para todos. Siempre hubo y habrá acomodos.
Solamente nos queda la esperanza y tranquilidad de que hay Uno que mira con atención, y para quien no hay diferencias de color, posición social o económica. Él no mira según las apariencias (ni el "poder" que tengan), sino que mira y juzga de acuerdo al corazón.
Él, que es protector de viudas y desprotegidos, débiles y desamparados, mira desde lejos a los soberbios y altivos pero se acerca con amor al humilde y recto de corazón.

jueves, 10 de abril de 2008

Seguimos en la dirección equivocada


En nuestro país (Argentina), se está debatiendo en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para despenalizar el consumo de drogas para uso personal, y entre los argumentos se esgrime que nadie puede impedir que otro se autodestruya.
Algunos integrantes de la oposición parlamentaria sugieren que detrás de esta iniciativa hay otras cosas. Pero ese no es mi tema.
Sin embargo, es alarmante ver cómo los gobiernos de cualquier tipo se obstinan por dejar a un lado a Dios y sus preceptos y deciden "cortarse" solos.
¿Quién puede sostener que tiene el derecho de lastimarse y dañarse porque es "dueño" de su cuerpo? ¿Quién puede presentar el título de propiedad sobre su propio cuerpo siendo que ninguno es capaz de hacer que alguna parte de su cuerpo crezca por propia voluntad? ¿Adónde están los que pretenden, pretendieron y pretenderán crear vida?
Ilusos y necios que juegan a ser Dios, sin dejar de ser meros aprendices de brujos.
Ninguno tiene el derecho de lastimarse, dañarse o quitarse la vida, vida que recibió como regalo y a la que debe cuidar como ese gran tesoro que es.
Señores legisladores, no sean tan soberbios creyendo que pueden legislar sobre temas que solamente le compete a aquel que es el principio de todas las cosas.
Abran los ojos y miren para arriba..., seguramente descubrirán algo más que nubes.

jueves, 3 de abril de 2008

Gracias por dejarme "ser"

Sí, después de mucho tiempo de querer darle movilidad a este blogs, y tenerlo escondido en mi compu, decidí subirle algunas notas (de otros) y echarlo a rodar.
Y descubrí que por ahí anda gente suelta, gente linda, que como a uno le gusta investigar en internet y decubrir lo bueno que tiene esta gran red. Porque aunque andan muchas cosas malas y dañinas dando vuelta (como la vida misma), también hay mucho bueno, interesante y provechoso (y no lo digo precisamente por este blog).
Entonces recibí un comentario de Lizzie Sotola, de quien no tengo noticias desde hace "siglos" (¿somos tan viejos?) y con quien compartí campamentos de niños en "Edén" un lugar para tal fin en la ciudad de Soldini en el Gran Rosario, provincia de Santa Fe. Y hoy, después de muchas canas de por medio, volvemos a hacer contacto.
Pero también me escribió Carina, esposa de una gran amigo de tiempos atrás, y a quienes también hace muchos años que no veo, demasiados, pero creo que aunque las distancias nos separaron, si nos volvemos a encontrar resurgirían los mismos afectos y aprecios.
Carina y David, ¡cómo olvidarme del casamiento de ustedes en aquella hermosa casa en Quilmes, en ese día radiante de sol y alegría, o el fin de semana que pasamos juntos con mi esposa Mary y mi pequeña primer hija (y primer experimento como padre) Valentina.
A ambas gracias, porque la sola respuesta de ustedes dos hace que uno tenga ganas de seguir con esto.
Por supuesto que también aparecieron César y David, que me honraron con publicar una reseña y la dirección de este blog en el excelente portal que escriben (Pulso Cristiano).
Y gracias también a los que leyeron y no se animaron a comentar nada. Gracias.
Pero, fundamentalmente, gracias por dejarme ser. Porque escribir es una parte importante de mi vida y lo intenté hacer de diversas maneras a lo largo de mis 41 años (¡no son tantos!). y seguiré haciendolo, ya sea de manera impresa, en la web o detrás de un micrófono de radio.
Gracias, porque aunque tenga que trabajar de otra cosa para poder dar de comer a mi tribu, sigo siendo esto (periodista frustrado, escritor en potencia... pónganle el nombre que quieran).