
En nuestro país (Argentina), se está debatiendo en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para despenalizar el consumo de drogas para uso personal, y entre los argumentos se esgrime que nadie puede impedir que otro se autodestruya.
Algunos integrantes de la oposición parlamentaria sugieren que detrás de esta iniciativa hay otras cosas. Pero ese no es mi tema.
Sin embargo, es alarmante ver cómo los gobiernos de cualquier tipo se obstinan por dejar a un lado a Dios y sus preceptos y deciden "cortarse" solos.
¿Quién puede sostener que tiene el derecho de lastimarse y dañarse porque es "dueño" de su cuerpo? ¿Quién puede presentar el título de propiedad sobre su propio cuerpo siendo que ninguno es capaz de hacer que alguna parte de su cuerpo crezca por propia voluntad? ¿Adónde están los que pretenden, pretendieron y pretenderán crear vida?
Ilusos y necios que juegan a ser Dios, sin dejar de ser meros aprendices de brujos.
Ninguno tiene el derecho de lastimarse, dañarse o quitarse la vida, vida que recibió como regalo y a la que debe cuidar como ese gran tesoro que es.
Señores legisladores, no sean tan soberbios creyendo que pueden legislar sobre temas que solamente le compete a aquel que es el principio de todas las cosas.
Abran los ojos y miren para arriba..., seguramente descubrirán algo más que nubes.
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