martes, 15 de junio de 2010

La cabaña: un lugar donde encontrarnos con Dios

En estos días terminé de leer el libro "La cabaña", una novela escrita por Wm. Paul Young y publicada por editorial Emecé.
El tema del libro gira alrededor de una dolorosa y trágica pérdida que sufre una familia y cómo Dios se encarga de enseñarles sobre su amor, su propósito, y el deseo de tener una relación profunda con sus hijos. Claro que todo muy bien escrito y adornado con todos los condimentos necesarios de, casi, una novela policial.
Para algunos no nos fue fácil aceptar ciertas personificaciones que el autor hace de Dios, pero puntos más, puntos menos, creo que es recomendable para, de alguna manera, conocer algo más sobre Dios.
También por supuesto, y este es uno de los motivos principales por los que se escribió el libro, es recomendable para regalar o prestar a personas que quieren conocer a Dios personalmente pero están estancadas con algunas cosas sobre los propósitos y la manera en la que actúa Dios.

En un capítulo donde el personaje central está conversando con Dios (sí, porque en el libro hay un encuentro cara a cara -literalmente- con Dios Padre, Jesús y el espíritu Santo), y hablan sobre si Dios necesita el sufrimiento como medio para mostrar su gracia, éste le contesta al confundido hombre: "La gracia no depende de que exista sufrimiento, pero donde hay sufrimiento hallarás gracia en muchas facetas y colores".

¿No están de acuerdo con esta definición? ¿Quién podría negar que cuando estamos pasando por situaciones difíciles, dolorosas o traumáticas, la gracia, el regalo de Dios por excelencia, se manifiesta y nos inunda y nos capacita para seguir a pesar del momento?
Dios se fortalece en nuestras debilidades, por eso cuando somos débiles es cuando más fuertes somos, porque Dios se hace fuerte en ese momento.
Una canción de Danilo Montero lo expresa de esta manera (la pueden escuchar en el reproductor "Música para el alma" que está al tope de la columna derecha):
 Hubo días que corrí de ti,
Difícil me fue no supe qué decir.
Perdóname cuando débil soy,
Cambiaste el cielo por una cruz de amor.
Me has sostenido en mi vivir,
Fuiste mis ojos cuando ciego fui.
Tu gloria brilla en mi aflicción,
Aceite de gozo en mi dolor.

Es gracia Dios, yo nada soy sin ti.
Tu gracia hoy brilla en mi.

Es gracia, nada más y nada menos.

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