viernes, 22 de abril de 2011

Memoria sí... rencor no

Editorial del 26 de marzo de 2011

El jueves 24 de marzo se conmemoró en nuestro país  el Día Nacional de la memoria por la verdad y la justicia. Claro que en realidad para muchos simplemente fue el inicio de otro feriado largo o, como se denomina ahora, feriado puente: es decir la oportunidad que tienen algunos pocos de irse de minivacaciones. Lamentablemente esta nueva forma de feriados es una manera de banalizar una fecha que tendría que ser para la reflexión y el recuerdo.
La memoria es ese resorte que nos da identidad, que nos permite saber de dónde venimos para ayudarnos a construir hacia donde nos dirigimos. Sin memoria de lo que fuimos y de lo que logramos es difícil saber qué cosas nos hacen bien y cuáles nos lastiman. Es por eso que es necesario recordar para no volver a cometer los mismos errores. Tanto en lo personal como en lo nacional.
Nuestra historia como país está marcada por hechos traumáticos que nos tienen que enseñar. Los sucesivos golpes de estado, con la excusa de solucionar los errores de los gobiernos democráticos sólo trajeron caos y destrucción. Nunca la violencia, y menos la organizada desde el estado, trajo solución.
Muertes, aniquilación del que pensaba diferente, oscuridad, mentiras, ocultamiento de la verdad. No sólo miles de argentinos sufrieron pérdidas irreparables sino que nuestro país, económicamente hablando, fue destruido en todo su potencial.
Y todavía hay personas que reivindican los gobiernos militares diciendo que no había tanta violencia y que se podía salir a la calle, etc., etc. Parece que no se acuerdan, o no vivieron el miedo y el terror que  se sentía en el ambiente como una opresión que nos impedía ser realmente libres.
Esto sucedió, es cierto. Pero por supuesto que es importante, también, superar las diferencias y los sucesos del pasado y proyectarnos hacia adelante, al futuro. No podemos seguir anclados al pasado. La memoria tiene que funcionar como un resorte que nos impida cometer los errores, pero no como una mochila de rencores y rabias que de tan pesada no nos permita avanzar.
La justicia y la verdad deben ir acompañadas del perdón. Perdón que no significa dejar sin castigo a los responsables pero sí que nos permita dar una vuelta de página y dejar todos estos hechos en la historia, como recordatorios de lo que no tiene que volver a suceder. Nunca más.
"La memoria del justo es bendecida, mas el nombre de los malvados se pudrirá." (Libro de Proverbios)

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