jueves, 24 de marzo de 2011

Lo que ellos no pueden robarnos

Lo que sigue es el editorial del día 19 de marzo de 2011 del programa Contracara, por Fm Identidad 107.3 de la ciudad de Cañada de Gómez, a raíz del asalto que sufrieron Claudio Pagura y su familia.

Anoche, aproximadamente a las 22.00 horas, entraron en la casa de unos amigos de la ciudad de Rosario para robarles. En la casa estaban el matrimonio, dos de los hijos y dos amigos de la familia.
Los ataron con alambre, los tiraron al piso y en medio de mucha violencia les exigieron todo el dinero que tenían más todos los artículos eléctricos y electrónicos: celulares, computadoras, notebooks, televisores, y hasta la planchita del pelo. Y también se llevaron el auto.
En medio de golpes y gritos querían más, agrediendo verbalmente y amenazándolos de muerte.
Una llamada telefónica rompió el tenso clima que se vivía en la casa y apuró la huida de los ladrones. La situación más crítica había empezado a pasar, pero la angustia, la impotencia y el llanto se empezaron a apoderar de las víctimas.
Cuando a eso de las 23 horas me llamaron para avisarme lo sucedido, en medio del llanto y la desesperación, se dejaba ver un sentir profundo de que, gracias a Dios, la situación no había pasado a peores. No sería el primer caso que una situación de robo terminara en catástrofe, pero esta vez, gracias a Dios, no había sido así.
Vivimos en medio de una sociedad violenta, donde los violentos creen que van a poder destruir nuestras vidas sólo por un televisor LCD o un auto. En un sentido meramente humano, estamos expuestos a lo peor que este sistema económico de exclusión social y profundas diferencias entre clases sociales, está produciendo. No estamos a salvo de nada ni de nadie. ¿Quién puede decir que a él no le va a pasar?
Pero también es un tiempo en donde se observan los resultados del hecho de que el hombre está lejos de Dios.
Mientras no dejaba de pensar en mis amigos, en realidad en mis hermanos de la vida y de la fe, también en mí surgía un profundo sentimiento de que en definitiva solamente por la gracia de Dios ellos hoy pueden contar la historia. Y aunque ahora son parte de las estadísticas de robos en nuestra Argentina, para nosotros forman parte de aquellos que pasaron la prueba de una situación extrema y salieron fortalecidos.
Sí, fortalecidos en su fe, en esa convicción de que por encima de todas las cosas hay un Dios que mira y cuida de aquellos que buscan vivir para agradarle. Claudio, Daniela y sus hijos son ese tipo de personas que desde hace muchos años dan su vida por los demás, que sirven con sus vidas a personas que quieren cambiar y quieren aprender a vivir como Jesús enseñó. Porque en definitiva ellos son parte de los miles de alumnos que el Dios hecho hombre tiene en este tiempo.
No sé cuántas de las cosas que los ladrones se llevaron van a ser encontradas, pero sé que hay algo que no pudieron robar. Algo que tiene mucho más valor que todo lo material que se pudo perder. Ellos no pudieron robar la fe, la confianza y la esperanza en un Dios que está presente, cercano y al alcance de cualquiera que lo busque. Ese Dios que en medio del momento más difícil estuvo ahí sosteniendo y guardando a Claudio y su familia.
Esto es la fe, y aunque a algunos les moleste o incomode, es lo más valioso que podemos tener en este mundo y en este tiempo.

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