jueves, 24 de marzo de 2011

¿El comienzo del fin?

Editorial del 12 de marzo de 2011

Mientras las noticias sobre la catástrofe ocurrida en Japón a causa del sismo y posterior Tsunami siguen llegando por los diferentes medios informativos, es imposible no pensar en qué está pasando en nuestro planeta.
Para muchos esta es simplemente una noticia más de un suceso ocurrido muy lejos de aquí y que nunca nos va a tocar. En cierta medida es cierto. Para otros es parte de los anuncios de que algo está sucediendo en nuestra tierra y hablan del comienzo del fin.
Lo cierto es que la tierra se volvió a mover, en esta oportunidad con una mayor intensidad, provocando una catástrofe en un país que está conformado por un archipiélago volcánico y que, de alguna manera, está acostumbrado a estos sucesos telúricos. Escuchaba a una especialista decir que Japón se encuentra en el llamado “círculo de fuego del pacífico”, denominación que hace referencia a esta realidad geológica.
Sin embargo esto no disminuye el impacto que mundialmente produce ver las imágenes de las aguas arrasando todo lo que se encontraba a su paso. Y qué decir de la pérdida de vidas humanas que todavía no se puede contabilizar con exactitud.
Por otro lado escuchaba anoche a un conocido conductor de televisión, que realiza programas y charlas de carácter espiritual, mezclando a Sai baba con Gandhi y la Madre teresa, decir que si todos nos unimos y hacemos fuerza, y amamos por encima de todas las cosas, sucesos como estos pueden no suceder. Al lado se encontraba un geólogo que lo escuchaba y miraba extrañado, pensando quizás, si este personaje era consciente de lo que estaba diciendo.
Aquellos que me han escuchado sabrán que creo fuertemente en las realidades espirituales, y por encima de todas las cosas creo en  Dios como creador y hacedor de todo lo que vemos y en que los hombres y mujeres que habitamos este planeta tierra debemos vivir como Dios nos enseñó para poder llegar a ser lo que él planeó para nosotros.
Pero de ahí a desconocer que hay realidades geológicas que producen estos fenómenos y que sólo amando vamos a solucionar estos hechos, estoy bastante lejos.
¿Será este el comienzo del fin? Nadie lo sabe. Pero sería una mentira decir que todo esto como lo conocemos va a durar eternamente, o darnos tranquilidad a nosotros mismos diciendo que “cuando volvamos a nacer, en otra vida” las cosas van a ser distintas y mejor.
Esta es nuestra vida, la que tenemos aquí y ahora, y esta es la vida que debemos vivir correctamente, siguiendo los principios divinos, no habrá otra posibilidad. Y, además, todo lo que conocemos en algún momento va a desaparecer, porque así está determinado por Dios, y por eso debemos considerar nuestra manera de vivir y rectificar aquellas cosas que no están bien, para disfrutar el tiempo que nos queda de vida de la mejor manera.
¿Y el amor? ¿Qué pasa con eso del amor que arreglaría todo? Sin duda, el amor es la base de las relaciones humanas, y es una gran verdad de que lo mayor de todo es el amor. El amor soluciona toda crisis entre personas, suaviza los momentos difíciles y nos identifica como seguidores de Dios. Pero no detiene un sismo ni un tsunami, aunque sí nos da la capacidad y el valor necesarios para soportar sus consecuencias.
Cada uno debe elegir si quiere conocer la verdad tal cuál es o dejar que algún iluminado nos siga engañando con soluciones facilistas y traídas de los pelos.

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