domingo, 19 de junio de 2011

Héroes reales, no de barro

Editorial del 11 de junio de 2011

Nuestra  historia reciente, la de las últimas décadas, nos dejó sabores amargos y recuerdos difíciles de olvidar.
Como sociedad hemos asistido a la destrucción de la confianza y a la generalización de la confrontación como maneras de ser del ciudadano común.
Y aunque los años pasan y, como dice la canción, “nos vamos volviendo viejos”, parece que no hemos logrado crecer y superar ciertas posturas que no nos hicieron ni nos hacen bien.
Se dice, y lo creo, que debemos aprender de los errores, pero aprender no debe significar negar o destruir aquello en lo que nos equivocamos sino, precisamente, aprender, para mejorar, para avanzar, para superar.
Me parece que es un error seguir enfrascados en luchas que no llevan a nada, o por lo menos a nada bueno, sino a profundizar nuestra destrucción como personas y como sociedad.

Este es el caso de la guerra de Malvinas y los militares y todo lo que sucedió en ese tiempo. El hecho de que haya ocurrido durante un gobierno militar en donde hubo desaparición de personas y el ejercicio del poder represor del estado usado ilegalmente para destruir al otro, al que pensaba distinto, no significa que debemos borrar de nuestra vida como sociedad todo lo que esté teñido de “verde militar”.
Porque detrás de la locura de un gobierno que casi destruyó una generación de argentinos, había hombres, jóvenes, conscriptos y militares de carrera que, como todos los argentinos, deseaban recuperar esa porción de territorio austral que por tantos años hemos reclamado como nuestros.

Esos hombres que se entregaron a una guerra sin razón y sin posibilidades de triunfo, unos por convicción profesional y otros por obligación civil, todos esos hombres son parte de los héroes que, junto con San Martín, Belgrano y Cabral, forman parte de nuestra historia como nación independiente y soberana.

Un error no puede cegarnos y hacernos olvidar lo que sufrieron, lo que dejaron en esas tierras tan lejanas de nuestra ciudad pero tan cercanas en el sentimiento nacional.

¿Hasta cuándo vamos a seguir enfrascados en discusiones ideológicas y posturas extremas sin crecer, perdonar y continuar hacia adelante, como individuos y como Nación?

Aunque ya lo hemos dicho en este espacio, no creo que la frase “Ni olvido ni perdón” pueda ayudarnos a avanzar como sociedad. Sí a la justicia, no al resentimiento y a la venganza.

Para que muchas cosas sean distintas en nuestro país debemos superar, perdonar, reconocer y construir, juntos, una sociedad que sepa resaltar lo bueno y aprender de los errores. Pero aprender para avanzar y no para seguir revolviendo en la basura.

No hay comentarios.: