Editorial del 18 de junio de 2011
En nuestro país estamos asistiendo a una serie de hechos que descubren la verdad detrás de las apariencias.
El candidato a presidente por la Unión Cívica Radical, Ricardo Alfonsín, después de que no se concretara la alianza con el socialista Hermes Binner acusó a este de tener miedo de ampliar el frente electoral. Hasta hacia unos días atrás el gobernador santafecino parecía el mejor hombre con quien realizar una alianza electoral. Su negativa a estar junto a De Narvaez lo colocó en la vereda de enfrente y, por lo tanto, había que empezar a pegarle.
Por su parte Hermes Binner, primero reacio a lanzar una candidatura presidencial, comenzó tratativas con el Gen de Margarita Stolbizer y el partido del cineasta Pino Solanas para presentar batalla en octubre. Todo parecía viento en popa, Solanas había dicho que el candidato era Binner. Pero cuando se tuvo que concretar la alianza y dar nombre al Frente, hubo desencuentros, con el nombre o con la convocatoria o con los hombres. En definitiva ahora Pino Solanas no está tan contento y el Frente Amplio, a poco de concretarse, ya se está rompiendo.
En el Inadi, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, faltó el ring para que el ex presidente del organismo, Claudio Morgado y su ex vicepresidente María Rachid, expusieran sus dotes boxísticas. Porque se dijeron de todo, se acusaron de malversar fondos, nombramientos irregulares, acoso a empleadas (por parte de la vicepresidenta) y, al fin, de realizar un golpe institucional. O sea que, en el instituto que tiene que trabajar para no dividir están más divididos y peleados que nadie.
¿Qué está pasando entre los políticos y funcionarios de la Argentina? ¿Dónde quedó la humildad, el servicio, el respeto por el otro, el dejar a un lado los interes personales en pro del interés común y nacional?
Parece que quienes deben dirigirnos y administrar nuestros destinos como Nación están faltos de sentido común y madurez política.
Necesitamos hombres y mujeres que se respeten y respeten los cargos o funciones que ejercen, que busquen más el servicio en lugar de la gloria personal. Que busquen a Dios, fuente de toda razón y justicia, como reza el preámbulo de nuestra Constitución Nacional, para que los guíe y ayude a ser mejores. Por el bien de ellos y el de todos.
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